Se llama Pandora y siempre quiso ser una Vampira. Tiene los huesos bien puestos. Y también los ojos y los senos. Y las palabras. Las palabras de Pandora saben a labial rojo, a cerveza, a música a todo volumen.

jueves, 7 de julio de 2016

Mis tardes de cafeína llenas de psicofonias, pasando, silencio en el balcón, somos polvo en un jardín en ruinas, música deslizándose entre las neuronas  B=6 B=4 4.20 intrusa en olores de dedicación amores pasiones, esfuerzos infinitos explosiones de sensaciones llegan con las estrellas, espacios en blanco, llenos, partículas de polvo, inmensas montañas, alas que revuelan in-explorables. Partituras gritando girando, mierda que bien se siente estar mal. Fina plata rasga mi garganta.
Con la tecnología de Blogger.

My addiction

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Thoughts



Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez “tocado”, ya no soy yo quien decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir.

¿La libertad? Sofisma de la gente sana.

Si apenas he obtenido ideas de la tristeza, es porque la he amado demasiado para empobrecerla ejercitándome en ella.

Somos todos unos farsantes. Sobrevivimos a nuestros problemas.

Sufrimos: el mundo exterior comienza a existir…; sufrimos demasiado: desaparece. El dolor lo suscita únicamente para desenmascarar su irrealidad. Cuanto más difuso sea el objeto de una pasión, mejor ella nos destruye; la mía fue el Hastío: sucumbí a su imprecisión.

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