Se llama Pandora y siempre quiso ser una Vampira. Tiene los huesos bien puestos. Y también los ojos y los senos. Y las palabras. Las palabras de Pandora saben a labial rojo, a cerveza, a música a todo volumen.

lunes, 25 de octubre de 2021

 

Sólo tú y yo sabemos lo que se siente querer quedarse en un entrelazo y doy gracias por estas raíces que me dan fortaleza cuando el mundo tambalea, cuando los miedos me hacen tiritar. No sé si quedarme en el suelo porque me he rendido o estar de pie evitando desistir, esperando a que suene mi canción favorita para unirlo todo cuando bailan como esperando a estar sordos y así nunca oír lo que no es, lo que no se puede prometer. ¡El cosmos, que maravilla! nos muestra la sinergia. Lo supe contigo, la energía que fluye es proporcional a la fuerza de tus abrazos y al daño colateral de una sonrisa. Estrenas desastres cuando estoy a la deriva de mis inseguridades. Me haces querer comerme un mundo que arderá mientras lo mastico y trato de digerirlo. Es fatal lo bonito de cuando conoces a alguien con quien quieres hacer hasta lo que aún no existe, hacer turismo en lugares que nadie ha visto sonreír. No busco otras alternativas desde que llegaste a mi vida, desde que me hiciste rimar melancolía con querer regresar sólo por un beso. No sabes qué lejos estoy desde aquel día e inexplicablemente sigo en el mismo lugar.

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My addiction

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Thoughts



Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez “tocado”, ya no soy yo quien decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir.

¿La libertad? Sofisma de la gente sana.

Si apenas he obtenido ideas de la tristeza, es porque la he amado demasiado para empobrecerla ejercitándome en ella.

Somos todos unos farsantes. Sobrevivimos a nuestros problemas.

Sufrimos: el mundo exterior comienza a existir…; sufrimos demasiado: desaparece. El dolor lo suscita únicamente para desenmascarar su irrealidad. Cuanto más difuso sea el objeto de una pasión, mejor ella nos destruye; la mía fue el Hastío: sucumbí a su imprecisión.

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