Sólo tú y yo sabemos lo que se siente querer quedarse en un entrelazo y doy gracias por estas raíces que me dan fortaleza cuando el mundo tambalea, cuando los miedos me hacen tiritar. No sé si quedarme en el suelo porque me he rendido o estar de pie evitando desistir, esperando a que suene mi canción favorita para unirlo todo cuando bailan como esperando a estar sordos y así nunca oír lo que no es, lo que no se puede prometer. ¡El cosmos, que maravilla! nos muestra la sinergia. Lo supe contigo, la energía que fluye es proporcional a la fuerza de tus abrazos y al daño colateral de una sonrisa. Estrenas desastres cuando estoy a la deriva de mis inseguridades. Me haces querer comerme un mundo que arderá mientras lo mastico y trato de digerirlo. Es fatal lo bonito de cuando conoces a alguien con quien quieres hacer hasta lo que aún no existe, hacer turismo en lugares que nadie ha visto sonreír. No busco otras alternativas desde que llegaste a mi vida, desde que me hiciste rimar melancolía con querer regresar sólo por un beso. No sabes qué lejos estoy desde aquel día e inexplicablemente sigo en el mismo lugar.
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